domingo, 1 de julio de 2012

El cambio verdadero


Las elecciones son un proceso en el que el ciudadano debería votar libremente y en secreto a partir de su investigación y análisis crítico sobre los candidatos, partidos, ideologías e historia. Paradójicamente, los medios han convertido la democracia en espectáculo; a los partidos en religión de fanáticos, a los candidatos en buenos y malos.



En TV poco se habla de las ideas, se censura la crítica inteligente y constructiva; los debates se simplifican a circos en los que las preguntas no son específicas, y dan latitud para divagar en ataques personales, repetir slogans, dramatizar, exagerar, prometer cualquier cosa a cambio de votos. Ya pocos creen y muchos sentimos el vacío de la democracia.



Los utopistas no somos los que creemos que el cambio verdadero es un cambio de sistema, sino los que creen literalmente que el cambio verdadero se puede dar dentro del neoliberalismo. El problema con el concepto de cambio verdadero de la izquierda Mexicana; es que no incluye una crítica al sistema mismo, sino se limita a la corrupción, la impunidad, la evasión de impuestos, la fuga de capitales, etcétera. 



Pero para que el cambio verdadero sea real se debe  reconocer que los problemas no son políticos sino sociales, que la cultura es una posible y peligrosa enemiga del estado, puesto puede cambiar el status quo. Y que la ignorancia puede estancar la transformación y el avance a nuevas formas de cultura política, organización, producción, y progreso. Debemos reconocer que nosotros mismos podemos ser peores que un mal gobierno, puesto que la mayoría de los mexicanos son chantajistas, ignorantes, conformistas, apatícos, egoístas, intolerantes y sobre todos desunidos. Tenemos que dejar todo eso de lado y comenzar el cambio no soló votando sino empezando en nosotros mismos. Solo así lograremos obtener un cambio real en nuestro país.

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